Navidad con alcohol y sin barbijos: la Ciudad de Buenos Aires amaneció con festejos masivos en la calle y tuvo que intervenir la policía porteña

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Las celebraciones se extendieron hasta la mañana. En pleno aumento de contagios, cientos de personas se juntaron al aire libre en distintos barrios porteños, con ausencia de tapabocas y sin distanciamiento social.

Las aglomeraciones se produjeron sin tapabocas y distanciamiento social.

Desde la medianoche, cientos de jóvenes se lanzaron a las calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires para continuar los festejos por Navidad. Durante la madrugada y en las primeras horas de la mañana, el paisaje era similar al de años anteriores: alcohol, música y encuentros masivos de jóvenes al aire libre. El hecho no llamaría la atención si no fuera por el descontrol en las aglomeraciones, la falta de tapabocas y de distanciamiento social en un contexto de nuevo aumento de casos de coronavirus en la Capital Federal.

En Parque Chacabuco, uno de los centros geográficos de la Ciudad de Buenos Aires, cientos de jóvenes y adolescentes seguían reunidos pasadas las 7 de la mañana, con reposeras, heladeras de mano y compartiendo bebidas y música al aire libre. Desde hace meses, los grupos se juntan por las noches en el icónico sitio en los fines de semana. La Navidad no fue la excepción. Hacia las 9 aún había gente y adolescentes en el pulmón de la plaza,

Una escena similar sucedió en el barrio de Liniers, en la Plaza Larrazábal, ubicada entre las calles Cossio, Fonrouge y Caaguazú. El sitio se convirtió en un lugar de encuentro habitual entre los jóvenes, una costumbre que se inició en los últimos años y que atrajo a más personas en la pandemia ante la ausencia de fiestas habilitadas.

Las reuniones en la Plaza Larrazábal se produjeron en plena zona residencial, lo que suele ocasionar quejas de parte de los vecinos que viven en las calles aledañas. En las redes sociales circularon videos y fotos que dejaron de manifiesto los multitudinarios festejos al aire libre, nuevamente sin distanciamiento social, con alcohol compartido y sin tapabocas entre la mayoría de los presentes. Alrededor de las 7.30, la policía porteña debió presentarse en el lugar para desalojar la zona.

En la previa a Nochebuena, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós y su par nacional Ginés González García habían manifestado su preocupación por el relajamiento de los cuidados de la población en la prevención de la COVID-19, ante el registro de un nuevo aumento de los casos positivos que anticiparían una “segunda ola” de contagios para la temporada de verano.

Según Quirós, este tipo de comportamientos se explica porque hay “una ciudadanía que está cansada de cumplir las medidas de protección y cierta sensación de que esto está terminado”, dijo en relación a la pandemia.

“El promedio es de 300 casos en las últimas 3 semanas. No hubo aumento de casos, sino estabilización de la media móvil; es un cambio de tendencia, porque veníamos descendiendo”, expresó el ministro de Salud porteño.

El alerta de las autoridades políticas y sanitarias se comunicó mientras se multiplicaban las aglomeraciones y las filas masivas en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires para realizar paseos de compras por las fiestas. El fenómeno se repitió en prácticamente todo el país. En la Casa Rosada se convocó a una reunión de urgencia para monitorear la situación y evaluar los pasos a seguir, que incluyó un nuevo cierre de las fronteras a los visitantes extranjeros y turistas.

En su último parte diario epidemiológico, las autoridades sanitarias de la Ciudad reportaron un total de 789 nuevos casos y cuatro fallecimientos por coronavirus en las últimas 24 horas. La ocupación de camas de terapia intensiva alcanzaba el 23,3 por ciento.

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